Home

Viene del post anterior

Como conclusión al informe de la School of London Economics realizado por el profesor Patrick Dunleavy, y posteriormente completado por el profesor Iain McLean, el coste que supondría poner en marcha las instituciones y mecanismos de la nueva Escocia independiente quedaría encuadrado entre los 600 y los 1500 millones de Libras. La pregunta recurrente, pues, es: ¿de dónde sale esa cantidad?

El estudio reseñado apunta cuatro aspectos fundamentales y diferentes que exigirian de una inversión importante por parte del nuevo estado escocés: Costes iniciales, costes por diversas reestructuraciones, costes durante la transición hacia la independencia total y costes derivados de nuevas inversiones.

1. Costes iniciales

Desde los primeros meses posteriores a un voto favorable a la independencia el 18 de septiembre, el gobierno escocés tendría que comenzar a tejer la red de nuevos organismos e instituciones indispensables. Aquí se incluye tanto el Ministerio de Defensa como el Ministerio de Asuntos Exteriores, dos de los apartados en los que se necesitaría una inversión importante.

Dentro del primero se engloba la puesta en marcha de un ejército independiente escocés o de una Agencia de Seguridad e Inteligencia propia. En lo referente al gabinete de Asuntos Exteriores, el principal reto sería el de construir todo un entramado sólido de embajadas y servicios diplomáticos para contar con cobertura y presencia internacional casi inmediata. El informe concluye que la partida de costes iniciales para el periodo 2014-2016 rondaría los 200 millones de Libras.

2. Costes por diversas reestructuraciones

Aquí vienen los problemas y las variaciones en el coste final de la independencia basadas en diferentes interpretaciones del curso de las negociaciones. Se incluyen los gastos varios fruto de la reconfiguración de bases de datos, índices estadísticos, recálculo de diferentes variables manejadas por el Reino Unido etcétera. Quién pagará el coste de esas acciones es aún un misterio que sólo se resolverá en el momento de iniciar las negociaciones a dos bandos entre Escocia y el ya resto del Reino Unido.

Como sostienen los expertos, un acuerdo favorable a los intereses escoceses sería hacerse cargo de esos costes de manera proporcional al número de ciudadanos de cada estado. De ser así, Escocia pagaría en torno a un 10% mientras que a la administración británica le tocaría afrontar el restante 90%. El escenario menos favorable a Escocia -y por tanto más gravoso para sus intereses- sería un reparto al 50% del que saldría beneficiado el Reino Unido.

HMRC

3. Costes derivados de la transición hacia la independencia

En este punto debería incluirse el coste de los diferentes acuerdos que el gobierno escocés ha de firmar con el resto del Reino Unido para seguir utilizando infraestructura capital para el funcionamiento de un Estado y de la que Escocia no dispondría completamente hasta en torno a 2022. Hablamos pues de una serie de cánones difíciles de calcular dentro de los que se incluyen actividades fundamentales como pueden ser la recaudación de todos los impuestos y su administración -que hasta ahora realiza la HMRC (Her Majesty’s Revenue and Customs)- o la gestión del sistema de bienestar y pensiones -controlado actualmente por el Departamento de Trabajo y Pensiones del Reino Unido.

Otro ejemplo al respecto y recogido en el informe como uno de los trámites que no quedaría bajo el control de Escocia como mínimo hasta 2021 sería el de matriculación de nuevos vehículos, que se mantendría hasta entonces en Swansea (Gales).

Así pues, el estado debería pagar una tarifa acordada al Reino Unido hasta el momento de tener capacidad para poner en marcha su sistema completo fiscal. La creación de la nueva administración fiscal escocesa costaría, en cálculos del gobierno británico, 562 millones de Libras. El profesor McLean es escéptico sobre esa cifra y sostiene que en realidad costaría a las arcas escocesas en torno a los 1.000 millones de Libras, a los que siempre habría que sumar el canon acordado por la utilización de los organismos británicos.

4. Costes derivados de nuevas inversiones

Al trasladar todo el entramado estatal a Escocia, los autores del informe entienden que el nuevo gobierno aprovecharía la ocasión no sólo para desdoblar la administración de las gestiones británicas a mano escocesas sino para mejorar y modernizar los procesos burocráticos, programas informáticos etcétera. Como punto a favor a largo plazo para el Estado, ese coste extra sería paulatinamente amortizado gracias al ahorro que cada año supondría la implementación de esas mejoras.

 ***

En definitiva, en los primeros años de la conformación de la nueva Escocia independiente el gobierno de Edimburgo habría de afrontar unos gastos como consecuencia de la separación del Reino Unido de no menos de 600 millones de Libras. Además, y dado que gran parte del proceso de independencia que podría iniciarse a partir del próximo 18 de septiembre iría completándose mediante acuerdos entre los diferentes gobiernos, los resultados de las negociaciones mantenidas para cada uno de los puntos fundamentales comentados arriba tendrán una importancia capital en la suma de Libras que finalmente costará el camino hacia la independencia.

* Imágenes con licencia Creative Commons cedidas por “Scottish Government” en Flickr y TaxRebate.org.uk
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s