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Siguiendo con el intento de explicar los diferentes matices que juegan su partida en el debate sobre la Independencia de Escocia, esta vez le toca su turno a una de las posibles vías que más tema de conversación ha generado. Se trata de la llamada Indylite, que podría definirse como la independencia ‘moderada’ o ‘suavizada’. Esto es, separación total de Inglaterra y sus instituciones, que pasarían ya a estar en manos escocesas, pero manteniendo importantes vínculos de unión. La libra esterlina, la Reina, o incluso la cooperación con el resto del Reino Unido en los aspectos de Defensa se mantendrían como hasta ahora en caso de seguirse esta vía.
La paradoja se encuentra en que el principal defensor de la Indylite es el propio Alex Salmond. A priori la contradicción parece clara, pero de nuevo volvemos a encontrar peculiaridades en el proceso escocés. El Ministro Principal de Escocia conoce los problemas a los que el país se enfrentaría y con los que chocaría de cara en cuanto se acordase la división. Basta con pensar en la posición que tomarían los mercados financieros ante un nuevo pequeño país como Escocia, en la confianza que podrían generar o no, en el valor real de sus recursos del Mar del Norte, etc.
Así, con la independencia ‘light’ Salmond por una  parte conseguiría aumentar la soberanía de Escocia en aspectos fundamentales, pero manteniéndose a su vez de manera inteligente bajo el paraguas que el Reino Unido ofrece. Y en segundo lugar, facilitado el tránsito de un estado a otro, posteriormente en caso de que el país consiguiese estabilizarse en la nueva realidad, podría terminar de hacerse con el control de todas las competencias ya con menor riesgo a largo plazo. Como puede suponerse, desde Londres se rechaza esta opción y se sigue apostando a que la opción en el referéndum sea simplemente Independencia o Status Quo. David Cameron se ofreció a negociar un aumento de las competencias de Holyrood, aunque de una manera muy vaga, en caso de ganar el no a la independencia en la consulta. La respuesta del Primer Ministro a su vez se interpretó también como un movimiento táctico que buscaba atraer partidarios del ‘no’.

Salmond y Cameron en la mesa de negociación

Salmond y Cameron en la mesa de negociación

Para Alex Salmond, iniciada la campaña por el referéndum, ha llegado el momento de definir todos los términos en los que una Escocia independiente navegaría. Y estos deben ser realistas y totalmente estudiados con vista siempre al futuro, ya que sobre cada tema en el que se pone el foco de atención aparecen cuestiones a resolver. El líder del SNP conoce el craso error que sería apostar por la Indylite, aunque le guste, pues su campaña de Independencia sería un sinsentido total. En estos momentos la hoja de ruta es clara, su campaña debe centrarse en la Independencia sin término medio si es que quieren convencer a los escoceses; y por otro lado como Cara B, en un “queriendo sin querer”, contar con el salvavidas que sería una segunda cuestión en el referéndum sobre el aumento de competencias a negociar con Londres. En definitiva, una partida de ajedrez donde todavía queda mucho por jugarse.
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